UN DIA CUALQUIERA DE RECORRIDO MICOLÓGICO

Invitados por nuestro común amigo Cristóbal Ruiz Leivas, gran aficionado al mundo fúngico, así como un excelente conocedor de los nombres populares y dichos populares, que en su zona se dan a los diversos nombres de los hongos que hacen enriquecer los matices de la micología popular en Galicia.

Para tal fin y, desde Vigo, nos dirigimos a su fértil y encantadora tierra del valle de Valdeorras, al oriente de la provincia de Orense, rica en bosques de coníferas y, sobre todo de hermosos bosques de castaños, asentados estos últimos, en terrenos con contenidos de PH. 7’20, tierras que entran dentro de la escala de terrenos calcáreos o ricos en contenidos calizos.

Este recorrido setero fue aprovechado para la recolección de hongos, con objeto de hacer la exposición que por esas mismas datas, realizaba la agrupación micológica “A Zarrota” de Vigo conmemorando su XXXVIII años de micología en dicha ciudad, que por cierto resultó un gran éxito, tanto de especies expuestas como la afluencia habida de público en la exposición.

Como señalamos anteriormente, la salida se efectuó en la primera semana de noviembre de 1.999. Al llegar al Barco de Valdeorras lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con nuestro estimado amigo Cristóbal Ruiz Leivas y, acto seguido y sin más preámbulos, dirigirnos a un hermoso bosque de sobreiros (alcornoques), jalonado con plantas y arbustos de penetración mediterránea y alguna que otra conífera, que se veían esparcidos por fuera y dentro del hermoso bosque de hoja perenne que nuestros ojos atónitos no daban crédito a lo que estaban contemplando.

Una vez metidos dentro del bosque, empezamos a emocionamos y no dar pie con bola, debido que no sabíamos a que atender, como si fuéramos novatos en el apasionante mundo de la micología. Pero supongo que la mayoría de los que estamos cogidos con el “virus fúngico”, nos debe de pasar la misma emoción al encontrar especies que nunca habíamos hallado en otros lugares.

El primer hallazgo que encontramos ya metidos en el bosque fue la Entoloma lividum formando corro de brujas, especie que en los 20 años que llevo de micólogo de campo (permitáseme dicha expresión), nunca la había observado en vivo ni en mi mano. La verdad que cuando la vi sentí una emoción indescriptible, sobre todo debido a que muchos compañeros dudaban de que este hongo existiese en Galicia. Una vez más, tenemos que agradecerle a nuestro amigo Cristóbal Ruiz Leivas, que se haya molestado y acompañado para que pudiéramos ver en el bosque de sobreiros las Entolomas lividum.

Después de las Entolomas lividum, y en el mismo lugar, vimos la Tricholoma triste, vista también por mí por vez primera y, es verdad que viéndola en el bosque y en vivo su semblanza es la de tristeza; pero al mismo tiempo, extraordinariamente hermosa.

Después de estos primeros hallazgos, se encontraron otros géneros y especies que ya habíamos encontrado en otros bosques de Galicia como: el Hygrophorus cossus, la Tricholoma viridifucatum, la Lepiota ignivolvata, el Lactarius fuliginosus, el Tricholoma ustaloides y la Clitocybe dealbata, especie bastante tóxica por su gran cantidad que posee de muscarina.

A medida que nos adentrábamos en el bosque de alcornoques, fueron apareciendo otros géneros y especies de setas que nunca habíamos visto como: el Hygrophorus olivacealbus, raro y excelente hongo comestible que los catalanes en su nombre vulgar denominan: Llenega negra, que está muy valorado por aquellas tierras dada su escasez y por ser un excelente comestible.

Siguiendo el recorrido por dicho bosque, nos encontramos con dos hermosos y raros hongos como la Clavariadelphus truncatus y la Clavariadelphusm ligula, esta última. muy parecida a la Clavariadelphus pistillaris; pero aquélla, nace en racimos apretados y esta última. nace solitaria o en grupos, pero nunca en haces, manojos o racimos.

Por último y antes de desplazarnos a otros bosques, haciendo un previo descanso, proseguimos alrededor del bosques a la búsqueda de hongos y, en otras hallamos la Lepiota gracilenta, con su gallardo y e1egante porte. Un poco antes de dejar el bosque de alcornoques se nos dio por dirigir la mirada hacia en interior del bosque, llamándonos la atención de algo amarillo, que nos llevó a introducirnos de nuevo en el bosque y aquella cosa amarilla que observábamos, resulto ser ni más ni menos que unos hermosísimos Boletus junquilles, seta de una belleza extraordinaria y sumamente rara.

Aun en nuestro pesar, al mediodía tuvimos que abandonar el bosque de alcornoques, y dirigirnos a otro lugar no muy alejado de éste último y que correspondía a otro tipo de bosque de hoja no perenne; este caso, aun bosque de castaños de hoja caediza en la ilusión de hallar otros tipos de hongos, pese a que el día estaba declinando y poco tiempo teníamos de luz para proseguir la búsqueda de setas.

La verdad es que íbamos en busca de un tipo de seta concreto que, por respecto y estima a nuestro amigo Leivas, no queremos señalar género ni especie, para no facilitar pistas de ningún tipo, pero tuvimos la poca fortuna de no encontrarlas. No obstante, pese a la contrariedad habida, pudimos encontrar dos hongos que personalmente nunca había visto; pero también es cierto, que fueron las únicas setas que en aquellos bosques de castaños logramos encontrar. posiblemente fue debido a que la temporada fúngica estaba prácticamente concluida, sobre todo, en lo referente a la zona visitada de castaños.

Los hongos hallados en el bosque fueron: el Cortinarius  praestans, que desde lejos nos pareció un boletus por el color del sombrero, tamaño y forma del hongo; pero al acercarnos, nos apercibimos que no se trataba de un boletus y, al tenerlo en las manos, nos dimos cuenta de que se trataba del género cortinarius y especie praestans. Este cortinarius que es el mejor cortinarius comestible, es un hongo de una belleza extraordinaria y muy raro en en los bosques gallegos, que cuando se encuentra en el bosque da tanta satisfacción como cuando se halla la Amanita caesarea la Calocybe gambosa, el Boletus regius o cualquier tipo de Morchella. El otro hongo era una hermosisíma Romaria subbotrytis.

Aquí damos por finalizado el día de recorrido micológico, efectuado en los primeros días del mes de noviembre el cual pasó de una manera vertiginosa y sin apenas darnos cuenta del tiempo transcurrido, pero que nos resultó un día de satisfacciones materiales y espirituales hallado en el recorrido por los bosques de la comarca del val del Barco de Valdeorras que difícilmente vamos a olvidar.

Queremos expresar nuestro agradecimiento al amigo Cristóbal Ruiz Leivas, prometerte que si el quiere y lo cree oportuno, volver de nuevo el próximo por los mismo lugares y, a poder ser por más de un día.

Alfonso Rey Pazos.