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Consejos para la recolección y consumo de setas comestibles. |
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No
utilice bolsas de plástico: las setas no transpiran bien y se estropean
mucho antes. Las cestas o cajas con ranuras son más adecuadas.
Procure
recolectar las setas completas, ayudado por una navaja y con sumo cuidado.
Nunca utilice rastrillos y evite remover el suelo que las rodea, ya que
puede dañar el micelio, lo que dificultará la aparición de nuevos
ejemplares en el futuro.
Limpie
cuidadosamente la tierra, arena, u otros restos adheridos a las setas
mediante un pincel o brocha pequeña. Tenga especial cuidado y coloque el
sombrero con las laminas hacia abajo para evitar que se manchen. Trate de
llevar las setas a casa limpias, procurando no lavarlas mucho pues pierden
su aroma.
No
deje las setas mucho tiempo en el frigorífico. Son productos perecederos
y deben consumirse de inmediato para apreciar al máximo todas sus
propiedades culinarias.
Las
setas demasiado maduras son indigestas. Es conveniente dejarlas en el
monte para que diseminen sus esporas y sirvan de cobijo o de alimento a
muchos animales. En general, las setas tienen la particularidad de acumular metales tóxicos para la salud (Cd, Pb, Hg). Estos metales abundan en zonas contaminadas, áreas industriales y bordes de carreteras (consecuencia de las gasolinas con plomo). Por tanto, evite coger setas en estas zonas.
No existen reglas para saber si
una seta es comestible o no. Sólo el estudio botánico de esa especie
puede sacarnos de dudas. Es muy conveniente asistir a cursos o
exposiciones micológicas y comparar con mucho cuidado las setas
recolectadas con las descripciones de las guías de micología. Recuerde
que los libros, aún siendo especializados, sólo recogen una pequeña
parte de las setas de nuestros bosques. Una seta parecida a otra que se
sabe comestible no tiene por qué serlo.
Existen falsas reglas que hemos
de rechazar, como las que se citan a continuación:
No es verdad que todas las
setas que salgan en el mismo lugar sean siempre comestibles.
No es cierto que las setas que
cambien de color al ser cortadas sean venenosas. Algunas setas mortales no
cambian de color y otras buenas comestibles sí lo hacen.
No
es cierto que sólo las setas venenosas oscurezcan los objetos de plata,
ajos, cebollas, etc.
No
es cierto que las setas comidas por animales sean comestibles. La
fisiología del ser humano y de algunos animales es diferente.
No
es cierto que al conservar las setas en salmuera o vinagre pierdan su
toxicidad.
Por
último, ante la más mínima duda no las consuma. ¡Puede provocar su
muerte! Seamos cuidadosos. |
Equipo del setero |
Botas
altas y ligeras, bastón, cuchillo y cepillo, para el Marasmios oreades, tijera y un buen cesto de mimbre o madera. No
usar bolsas de plástico que favorece
el proceso de fermentación y podrían llegar a trasformar los
hongos buenos en tóxicos. En el bosque evitar el empleo de rastrillos o
otra clase de herramienta que pueda dañar el micelio y las micorrizas que
dan vida al bosque. |
Recogida |
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Varias son las formas de recoger hongos, pero una solamente es la valida, aquella que recoge solo hongos botánicamente reconocidos comestibles sin la menor duda. Evitar la recogida de ejemplares viejos o muy jóvenes, los viejos ya no son comestibles y los muy jóvenes son muy fáciles de confundir con otro hongo que puede ser venenoso. No todos los hongos se pueden recoger de la misma forma, unos se pueden arrancar, otros cortar, con cuchillo o tijera. Pero todos los que se recogen con un simple giro y son terrestres se debe tapar el hueco que dejaron. |