Hongos Comestibles del Oriente Orensano.

 Agrocybe aegerita, ou fungo do chopo (galego), o seta de chopo (castellano), o pallancró (catalán), o makaziza (euskera) es uno de los hongos comestibles más sabrosos.

Esta seta tiene un sombrero de 5 a 18 cm. de diámetro. Primero es semiesférico, de color marrón oscuro, después se extiende y va tomando tonalidades hacia beiges o marrones claros. La cutícula se suele agrietar en tiempo seco. Posee láminas apretadas y blancas al principio, que se van haciendo ocres en la madurez. Su pie es característico: largo, esbelto, duro, macizo, fibroso, de color pálido, con un anillo muy llamativo de color blanco y persistente. Su carne es dura, blanca, con olor y sabor agradable. Esporada, color pardo tabaco. Su hábitat está localizado en troncos viejos de frondosas pero, el árbol preferido y donde mejor se da, es en los chopos. Se puede encontrar casi todo el año si la humedad y la temperatura le son propicias. Desde antiguo se ha cultivado caseramente, enterrando tocones y rodajas de chopos.

Esta seta está considerada como un excelente comestible. Se pueden cocinar de varias formas: fritas, a la plancha, empanadas o como se desee. Al ajillo resultan deliciosas, para prepararlas se necesita aceite de oliva, sal, ajo, perejil, y guindilla. Una vez que se tengan todos los ingredientes se limpian las setas, eliminando los pies por fibrosos, se añade sal y se dejan una media hora para que la tomen; se cortan en tiras y se ponen en la sartén a fuego lento junto a los ingredientes citados hasta eliminar casi por completo el agua que desprenden. Se sirven bien calientes. Después de cocidas también pueden servir para hacer croquetas triturándolos y añadiéndolos a la bechamel.

Aunque es una seta fácil y muy conocida por los aficionados, siempre se tiene que tener precaución en donde se recogen, pues como se da muy bien en los tocones de chopo cortados en las orillas de las carreteras, conlleva un riesgo pues pueden estar contaminados con los gases que desprenden los automóviles y camiones.

Estas setas pueden conservarse al natural, en aceite, en vinagre o simplemente congelándolas.