El valle de Valdeorras es amplio y ameno, y en esa amplitud y amenidad ocupa un lugar destacado su variedad gastronómica. En esa línea diferencial en que se enmarca nuestra cultura, la gastronomía, como importante componente de la misma, no se queda atrás. La gastronomía valdeorresa, marcada por los condicionamientos propios de la comarca, tiene unos elementos diferentes que contribuyen, junto con otras cosas, a definir ese valor etnográfico diferencial que nos caracteriza y nos da personalidad propia, y que le han aportado una cierta aureola de prestigio reconocido.

Decía la condesa de Pardo Bazán que «la cocina es uno de los elementos etnográficos más importantes de la historia», y no cabe duda que el arte culinario y la gastronomía están directamente implicados en las condiciones físicas y psicológicas de un pueblo, siendo a la vez un exponente básico de su cultura.

Porque sentarse a una mesa no es sólo cumplir con una necesidad alimenticia, sino también con un rito social, con una manera de entender el mundo a través del placer y la satisfacción que proporcionan los manjares, con toda la fuerza histórica que tiene esta palabra.