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Alberguería, casas sumergidas, iglesia desmontada piedra a piedra, valle fértil..., son
algunos de los nostálgicos recuerdos de una zona que quedó sumergida bajo las
aguas del Xares con la construcción del embalse de Prada.
Para llegar a Prada tenemos que cruzar los montes de Santa Olaia y el estrecho
cauce del Xares, donde la vista se puede recrear en el verdor espléndido
del paisaje y la profundidad del valle, mientras la verticalidad de las
laderas se irá apoderando del ánimo del visitante.
Una vez allí se puede recorrer todo el embalse hasta A Veiga, donde las frescas
aguas del río y el silencio monástico del lugar invitan a gozar de la
naturaleza y a entender la paz y el descanso. A un lugar y otro del embalse,
pueblos como: Meda, Candeda, Castromarigo, Santa Cristina; lugares llenos de
parajes de singular belleza; que son pretexto suficiente para compartir con
la belleza y frescura de la propia tierra unas jornadas tan gratas como
inolvidables.
Para ir a Prada podemos seguir tres rutas: por O Barco, Viloira y Santigoso,
hasta Prada; por Freixido y la C-533, hasta Alto de Covelo, girar a la
izquierda hasta A Veiga; y por Freixido seguir la C-533 hasta Otardepregos, girar a la izquierda por Celavente hasta Os Navallos
y seguir por la izquierda a través de una pista forestal.
Antonio Castro Voces. A Rúa y Petín de Valdeorras Editorial Everest.
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