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Es una sierra característica gallega, y no sólo por sus grandes alturas, sino
también por sus vestigios históricos. Son varios los alicientes que nos
puede deparar una visita a este pulmón de Galicia. Uno de ellos puede ser
la visita del castro de Vilar. Si vamos por Quiroga tenemos que girar a la
derecha, rumbo a Folgoso, y en el kilómetro 13 de esta carretera comarcal
nos encontraremos con el «Alto do Boi», primera dificultad montañosa de
la sierra, pero muy por debajo de los 1292 m que tendremos que superar para
llegar al «Alto de A Legoa». Para llegar a Vilar tendremos que dejar el
Alto de A Legoa a la espalda, y descender hacia el cauce del río Lor.
Enfrente se alza una pequeña cota: el «Penido», de 645
m. A 4 Km. por una pista amplia y de buen firme está Vilar. A 10
minutos del pueblo está el castro, uno de los mejor conservados de O Caurel,
rodeado de encinos, madroños y alcornoques. En sus proximidades una ermita
y, ladera arriba, una serie de pequeños y curiosos poblamientos, como:
Vilamor o Froxán.
Por la belleza del paisaje, lo abrupto del terreno y lo misterioso del lugar, la
excursión puede ser inolvidable y acicate para, desde allí, seguir
descubriendo bellos rincones y parajes de película que abundan por doquier.
Antonio Castro Voces. A Rúa y Petín de Valdeorras Editorial Everest.
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